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Ocho de cada diez euros que las farmacéuticas gastan en médicos son opacos

143 millones de euros, entre entradas a congresos, viajes y honorarios, se publican sin especificar qué medico los recibe

Por Eva Belmonte, Miguel Ángel Gavilanes y María Álvarez del Vayo

Este artículo forma parte de una investigación en marcha de Civio sobre la relación entre farmacéuticas, médicos, asociaciones y entidades públicas.

En 2016, las farmacéuticas españolas gastaron en total 181 millones de euros entre pagos directos a médicos (honorarios por servicios) e indirectos (compra de entradas a congresos, viajes…). Pero los laboratorios solo han publicado nombres y apellidos de los profesionales sanitarios que reciben 38 de esos millones. Del resto, al menos 143 millones, no conocemos su destinatario, según la investigación realizada por Civio de los datos publicados por cada farmacéutica. Las compañías publican esa información, que supone el 80% del total, de forma agregada. Y la transparencia en las relaciones entre ambos sectores, clave para evitar y controlar posibles conflictos de interés, se queda a medio camino.

La decisión, por el momento, depende de los propios médicos. Este es el segundo año que los laboratorios asociados a Farmaindustria publican esta información. Y, como ocurrió en 2016, solo se han publicado los nombres de aquellos profesionales sanitarios que han dado su consentimiento. Las cuantías de quienes no lo hacen se publican como una suma total. Pero en 2018 (en referencia a los datos que ya se están recopilando de 2017) la cosa cambiará. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha establecido que, si se toman medidas para evitar el tratamiento posterior de esos datos, las farmacéuticas podrán publicar nombre y apellidos de todos ellos, consientan o no.

Pero, por el momento, una gran mayoría de los médicos prefiere que su nombre no aparezca en las listas que publica cada farmacéutica. Y esos 143 millones de euros siguen sin destinatario conocido. Metodología.

Todas estas cantidades se engloban en lo que la industria denomina “transferencias de valor”. En realidad se trata de la suma de cuatro categorías que dibujan las relaciones económicas entre los laboratorios y los médicos: de forma indirecta, el pago de cuotas de inscripción a congresos y eventos y de los viajes y alojamientos para asistir; de forma directa, los honorarios pagados por servicios y los gastos relacionados (viajes, materiales, bases de datos…).

Nivel de opacidad por categoría

Los médicos pueden cobrar honorarios por prestar servicios de asesoramiento o consultoría a las farmacéuticas, ya sea participando en ponencias o en reuniones como conferenciantes o moderadores o en reuniones de expertos, por ejemplo. De los 64 millones que pagaron a profesionales sanitarios por sus servicios solo conocemos el destino del 18%. El resto, más de 52 millones, se publica en agregado, escondido tras una cifra total. Es decir: la gran mayoría de los médicos que han cobrado honorarios de los laboratorios prefieren ocultarlo.

De 71 millones en viajes, se desconoce qué médicos han disfrutado billetes y noches de hotel por valor de 55.

Otras dos grandes categorías son las cuotas de inscripción y viajes para acudir a congresos. En este caso, el médico no recibe este dinero, sino que hace uso de los billetes y noches de hotel que adquiera la compañía farmacéutica, que es quien lo gestiona. Ambas categorías suman 112 millones de euros y en ambas el porcentaje de opacidad ronda el 77-78%.

De las cuatro, la partida más cuantiosa es la destinada a viajes: 71 millones. Más de 55 millones de esta categoría se han repartido sin transparencia: no sabemos qué médicos han viajado a costa de las compañías. Para Fernando Carballo, presidente de Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME), si esos viajes a congresos los pagara el propio médico, su institución o las sociedades médicas “los gastos serían más modestos”. “Y las cantidades, no habiendo sido gestionadas por el profesional, pueden parecer desproporcionadas”, añade.

De hecho, el Código de Buenas Prácticas de la industria farmacéutica establece que “se procurará que el lugar de celebración de la reunión científica transmita una adecuada imagen, por lo que conviene evitar lugares exclusivamente turísticos o ligados única o predominantemente a actividades lúdicas, recreativas o deportivas”.

209 millones de euros en I+D sin desglosar

143 millones de euros no es la única cifra sin nombre. La Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (EFPIA, por sus siglas en inglés) y su homónimo español, Farmaindustria, han decidido que el dinero destinado a Investigación y Desarrollo (I+D) de cada laboratorio farmacéutico no debe presentarse desglosado por médico u organización sanitaria a la que va dirigida. Civio ha analizado la cantidad declarada destinada a I+D. En total, las 151 empresas que publican datos han destinado 209 millones de euros, una cifra algo superior a los 194 que publicó Farmaindustria en su nota de prensa.

Los datos destinados a I+D con nombres y apellidos de los médicos participantes “podrían dar información sobre qué estás investigando”, declara el director de la Unidad de Supervisión Deontológica de Farmaindustria, José F. Zamarriego. Según él, los problemas en el ámbito de la competencia se unen a que ya existe una publicidad de estas actividades a través del registro español de ensayos clínicos. Pero este registro publica el promotor del ensayo, el medicamento utilizado y los hospitales donde se realiza, y no los investigadores ni el dinero invertido. Es decir, los médicos participantes tampoco son públicos en ese registro.

Solo Novartis desembolsó en 2016 más de 21 millones de euros en este concepto, siendo el laboratorio con datos públicos que más ha destinado a esta partida. Según el Código de Buenas Prácticas de Farmaindustria, bajo este paraguas se presenta cualquier pago realizado por un laboratorio para actividades de diseño o ejecución de ensayos preclínicos, clínicos o de postautorización. Sin embargo, el presidente de FACME, el doctor Fernando Carballo, que se cuestiona por qué esta parte no se desglosa, cree que el problema es que “bajo el concepto de I+D caben muchas cosas”.

Protección de datos vs. transparencia

La Agencia Española de Protección de Datos respondió a una consulta de Farmaindustria en 2016 sobre la necesidad de contar o no con el consentimiento del médico para publicar su nombre. El informe, basado en el “interés legítimo” de poner luz sobre esas relaciones, estableció que no es necesaria la aprobación del profesional sanitario para que se hagan públicas. Eso sí, las farmacéuticas deben tomar medidas para evitar que los nombres se indexen en los buscadores e incluir alertas para prohibir de forma expresa que se crucen datos de una farmacéutica a otra.

Así, en junio de 2018 (con datos de 2017) los laboratorios publicarán todos los nombres. Se podrá ver, pero no tocar. La AEPD prohíbe de forma expresa su tratamiento posterior. Proyectos como Dollars for docs o Euros for docs, que permiten conocer cuánto ha recibido cada médico en total y por laboratorio en Estados Unidos y en Alemania, respectivamente, están vetados en España.

Tanto el presidente de las asociaciones médicas como el director de supervisión deontológica de Farmaindustria ponen reparos a ese tipo de cruce de datos. Ambos hablan de la necesidad de evitar “usos inadecuados” pero se refieren a situaciones distintas. “Esa información la tenemos que utilizar en su justo término, a efectos de transparencia pero no a efectos de folclore”, insiste el presidente de Facme. Aunque no especifica de forma clara cuál es el “término justo”, propone, por ejemplo, obligar a quien quiera acceder a esa información a registrarse y explicar para qué la quiere, unas barreras opuestas al acceso abierto que marcan normas como la Ley de Transparencia.

Para Farmaindustria, el propio médico debe decidir sobre la oferta de los laboratorios: si considera que le perjudica, que no la acepte.

A Zamarriego, en cambio, le preocupa el uso “inadecuado” de esa información por problemas de competencia -empresas creando bases de datos de médicos para vender a farmacéuticas, por ejemplo- y opina que el dato individual por médico no aporta nada a la transparencia. En paralelo, aunque suene contradictorio, asegura que si un profesional sanitario recibe transferencias de muchos laboratorios debería verse como un signo de prestigio, de valor profesional, y no tratarle como un “vendido” a la industria.

Sea como sea, en 2018 se publicarán, si nada lo impide, todos los nombres de los médicos con relaciones económicas con la industria, no solo los de que aquellos que den su consentimiento y que no llegan, en la actualidad, al 20% del dinero empleado. Desde Facme ponen en duda la “legalidad” de que se pueda publicar un nombre sin consentimiento. En Farmaindustria consideran que la solución la tiene el propio médico, que es el que debe decidir sobre la oferta de las farmacéuticas: “Si considera que le perjudica, que no la acepte”.

¿De dónde sale el 35% de transparencia que da Farmaindustria?

En la nota de prensa que Farmaindustria envió a finales de junio, fecha límite de las compañías para publicar su lista de relaciones económicas con médicos y organizaciones sanitarias, la entidad, que engloba a la industria española, se felicitó porque “el porcentaje de transferencias de valor publicadas de forma individualizada ya ha crecido de forma significativa, del 20% al 35%, entre 2015 y 2016”. Pero, ¿de dónde sale esta cifra? ¿Por qué no coincide con el titular de este artículo? Cada laboratorio, por cada categoría, publica el número de médicos que prefieren ocultar su nombre y el porcentaje que suponen sobre el total. Son cifras que no se pueden sumar entre categorías ni tampoco entre laboratorios, porque hay médicos que aparecen en varias listas y estaríamos inflando la cifra. Para esquivar ese problema y dar una cifra global, Farmaindustria utiliza una media ponderada -según valor de mercado de cada farmacéutica- del número de transferencias de valor que se ocultan (y, por lo tanto, de ese 35% restante, que sí se muestran). Nosotros, en cambio, sumamos cifras en euros (que sí se pueden sumar sin crear duplicidades) y solo hablamos de porcentajes en cada categoría y por cada laboratorio, para evitar contar varias veces a un mismo médico.

Metodología

Para este artículo se han analizado las transferencias de valor de las 189 empresas asociadas y adheridas al sistema de autorregulación de Farmaindustria. Solo han publicado estos datos 151 empresas. Según la Unidad de Supervisión Deontólogica de la asociación farmacéutica, las 38 que no han publicado estos datos no están obligadas a hacerlo de acuerdo con su Código de Buenas Prácticas, que excluye a las empresas que no invierten en profesionales u organizaciones sanitarias o que no comercializan medicamentos o productos de prescripción. Este es el caso de la industria de la homeopatía, con empresas como Hal Allergy, Labo Life o Heel. Solo Boiron publica estos datos de forma voluntaria.

Las transferencias de valor destinadas a profesionales sanitarios se reparten entre suscripciones a eventos, viajes para su asistencia y pago de honorarios y gastos relacionados en la prestación de servicios. Cada farmacéutica publica una parte del importe de estas partidas de forma individualizada (identifica al beneficiario y declara cuánto ha percibido, por categoría, a lo largo del año 2016) y la otra de forma agregada. Este importe agregado, que corresponde al personal sanitario que no ha dado su consentimiento para divulgar sus relaciones económicas con las farmacéuticas, es el que hemos recogido para calcular las transferencias opacas.

Las cifras de gasto total de cada partida han sido facilitadas por Farmaindustria, que ha recibido todos los documentos de sus empresas asociadas. A partir de estos totales y de la suma de los importes agregados, hemos obtenido el importe total de las transferencias individualizadas y los porcentajes utilizados en el artículo. En el caso de la inversión en I+D, que no distingue entre sus beneficiarios a médicos y organizaciones sanitarias, se ha sumado la única cifra que publica cada laboratorio.

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